Y os juro que desde el momento en el le eche cojones al asunto y fui a por ella, no he dejado ni un solo segundo de ser feliz. ¿Cómo había vivido yo sin ti? ¿Cómo podría yo plantearme una vida sin ti si eres lo único valioso qué me queda? El amor esta infravalorado y encontrar a alguien que realmente merezca la pena es toda una proeza, y sin embargo, yo te encontré a ti y me siento el hombre más afortunado del mundo desde que te conozco. Porque no hay nadie mejor que tú, eso lo tengo muy claro. Ni habrá nadie capaz de enamorarme cada día como lo haces tú.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Lo más valioso.
¿Cómo es posible? ¿De qué manera o forma ha conseguido que cambié mi normas, mis reglas, mi vida por ella? Y la miro y os juro que el mundo me parece un lugar mucho más bonito desde que ella apareció en mi vida. Era un idiota, un imbécil y nunca había sabido ver más allá de mí mismo, y de repente ¡pum!, aparece doblando la esquina, un día cualquiera sonriendo y moviendo esas caderas que, dios mío, son realmente increíbles.
sábado, 25 de mayo de 2013
La suerte de tropezarnos cuando más falta nos hacía conocernos.
Parece que las cosas me van mucho mejor, que la racha de días malos por fin han tocado a su fin. Y es gracias a ti, que has aparecido cuando más falta me hacías.
Gracias, de verdad, gracias. Supongo que las cosas buenas también me pueden pasar a mí, que el mundo también puede ser bonito desde mi punto de vista.
Ya sabes que no creo en los "para siempre" ni en los "eternamente", pero si creo en ti, en mí y en nosotros. Creo que se puede escribir una gran historia a partir de todas esas cenizas que quedaron por barrer y creo que esos ojos verdes no pueden dejar de brillar nunca.
Y también creo que quiero que seas solo mío, pequeño idiota.
Gracias, de verdad, gracias. Supongo que las cosas buenas también me pueden pasar a mí, que el mundo también puede ser bonito desde mi punto de vista.
Ya sabes que no creo en los "para siempre" ni en los "eternamente", pero si creo en ti, en mí y en nosotros. Creo que se puede escribir una gran historia a partir de todas esas cenizas que quedaron por barrer y creo que esos ojos verdes no pueden dejar de brillar nunca.
Y también creo que quiero que seas solo mío, pequeño idiota.
lunes, 13 de mayo de 2013
Soñar despierta con la luz de tu sonrisa.
La mejor sensación del mundo siempre será esa en la que apareces de repente y me abrazas. O cuando sonríes y se detiene el mundo por un momento o cuando me besas y te juro que soy capaz de volar; o cuando me muerdes la cadera y dices que es tuya. O cuando me miras y puedo leerte la mente o... O cuando estamos juntos. Siempre que estamos juntos es la mejor sensación del mundo.
jueves, 9 de mayo de 2013
Me la suda el mundo si yo estoy sudando contigo.
Tus manos sobre las mías y te juro que ya no necesito nada más. Tú, yo. El cielo en la tierra, el infierno bajo la cama y el mundo hecho pedazos tras la ventana. Y qué más nos dará a nosotros si es de día o es de noche, si es lunes o si es domingo, si son las seis de la mañana o las doce de la noche. Qué más me da a mí si, ahí afuera, la gente se está matando cuando yo te destrozo a ti con solo morderme el labio. O viceversa. Destrozarnos la vida y arreglárnosla a mordiscos, eso quiero. Te quiero a ti bajo las sábanas de la cama a todas horas. Te quiero sobre la mesa y te quiero contra la pared. Te quiero en el suelo, llevándome al cielo. Te quiero ahí, en ese momento, en ese preciso momento en que te acercas, me guiñas un ojo y me aprietas la cintura. Irresistible. Tan irresistible que ni el chocolate más dulce puede hacerte competencia.
Pero, ¿sabes cómo me gustas más? Cuando paseas por mi espalda, te paras en ese límite infranqueable para muchos y me muerdes. Ahí me enamoras.
Tus manos por mi nuca, tus dientes danzando cuello abajo, mis uñas por tu espalda...Oh, sí, estar contigo es toda una delicia.
sábado, 4 de mayo de 2013
Yo encendía con besos en mar de tus besos.
Que maldita manía la mía la de acariciarte la nuca cada vez que paso por detrás de ti, como una señal clandestina, como un reconocimiento de que yo también te echo de menos si no estás a mi lado. Entonces tu giras la cabeza, yo me vuelvo y los dos sonreímos como idiotas. Me guiñas un ojo y yo me muerdo el labio mientras te hago gestos disimulados para que me sigas. Te quedas muy serio, te aflojas la corbata y les dices a los demás que te perdonen, que ahora vuelves. Y me sigues. Y yo te espero fuera, en el callejón más oscuro que pueda encontrar.
Me dejo caer contra la pared y cierro los ojos, mientras pienso en las locuras que se pueden cometer por amor. Porque esto es una locura.
De repente apareces en la entrada el callejón y me quedo rígida. Te pasas la mano por el pelo, alboratándolo. Y que guapo que estás despeinado, con esos ojos verdes brillando y esa sonrisa de peligro.
No me da tiempo a pensar en todo lo que quiero que me hagas cuando ya lo estás haciendo. Tus manos en mi cintura, las mías aferradas a tu pelo. Tus dientes que me muerden, yo que me retuerzo contra tu cuerpo. Tú que me aprietas, yo que quiero que no dejes de hacerlo. Tu boca que está en todas partes, mis gemidos incontrolables, tú que te tensas.
-Vámonos de aquí-.Susurras
No me lo pienso y te saco a rastras del callejón.
-¿A dónde vamos?-.Me tiembla la voz.
Me miras de arriba a abajo y me aprietas otra vez contra tu cuerpo
-A dónde pueda arrancarte ese vestido.
Oh, dios mío.
Me dejo caer contra la pared y cierro los ojos, mientras pienso en las locuras que se pueden cometer por amor. Porque esto es una locura.
De repente apareces en la entrada el callejón y me quedo rígida. Te pasas la mano por el pelo, alboratándolo. Y que guapo que estás despeinado, con esos ojos verdes brillando y esa sonrisa de peligro.
No me da tiempo a pensar en todo lo que quiero que me hagas cuando ya lo estás haciendo. Tus manos en mi cintura, las mías aferradas a tu pelo. Tus dientes que me muerden, yo que me retuerzo contra tu cuerpo. Tú que me aprietas, yo que quiero que no dejes de hacerlo. Tu boca que está en todas partes, mis gemidos incontrolables, tú que te tensas.
-Vámonos de aquí-.Susurras
No me lo pienso y te saco a rastras del callejón.
-¿A dónde vamos?-.Me tiembla la voz.
Me miras de arriba a abajo y me aprietas otra vez contra tu cuerpo
-A dónde pueda arrancarte ese vestido.
Oh, dios mío.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




