Amistad. Preciosa palabra. Yo, sinceramente, pensé que la amistad la tenía. Que realmente existía. Me he equivocado totalmente. Me he equivocado contigo. Con la única persona con la que pensé que jamás me distanciaría. ¿Te has hecho alguna vez a la idea de todo lo que significabas? ¿De lo importante que has sido en mi vida? ¿De lo contenta que estaba yo por poder compartir contigo todos esos años que han pasado? Supongo que no. Que todo eso te ha importado una mierda. ¿Qué coño nos ha pasado, pequeña? No recuerdo ninguna vez en la que estuviéramos tanto tiempo separadas. Más de un año. Éramos únicas. La envidia del mundo entero. Nunca ha habido amigas tan unidas cómo nosotras. Y sin embargo te dio igual dejarlo todo, salir corriendo, buscarte gente nueva. He llorado y he reído contigo. Me ha faltado el tiempo para buscar a quién sea y cantarle las cuarenta, sólo por haberte hecho sufrir un poco. Eras intocable. Te he defendido hasta cuando sabía que no llevabas razón. Hemos peleado tantas veces, porque, a fin de cuentas, somos iguales. Pero, ¿sabes una cosa? Siempre supe que esto llegaría a pasar. Lo intuía. Tu arrogancia, tus malos modos, tu cabezonería cuando las cosas no eran como tú querías. Todos esos pequeños detalles que te hacían parecerte tanto a mí. Tu orgullo. Mi orgullo. Eso es lo que nos hundió. A veces, recuerdo que antes eras tú, pese a ser la más pequeña de las dos, la que controlaba. La que avisaba. La que acertaba y la que decía ''te lo dije''. Te encanta esa frase, lo sé. Y de buenas a primeras, pasó a ser lo contrario. Yo, que veía que te alejabas, te avisaba para que volvieras, porque te ibas a arrepentir. No lo has hecho. No me has hecho caso, y eso que yo a ti siempre te lo hice. Tus consejos de ahora, son raros. Parece que en vez de querer ayudarme, lo que intentas es hundirme. No me fío de ti. Lo siento, no puedo.
Lo peor de todo, es que siempre he estado ciega con respecto a ti. Nunca supiste consolarme. Ni siquiera lo intentabas. Yo, al contrario, me quedaba a tu lado hasta que todo se te pasaba y te ayudaba a entender las cosas.
Sinceramente, no sé si es que siempre estuve ciega contigo y ahora que me han quitado la venda puedo ver, quién eres realmente o es que... Bah, siempre estuve ciega, y se acabó.